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2 de noviembre de 2026

Entrenamientos

Seis mitos de la natación en triatlón que frenan tu progresión en el agua

Seis mitos de la natación en triatlón que frenan tu progresión en el agua

Un triatleta que aprendió a nadar de adulto contó en un foro de Reddit hace unas semanas que lleva un año sin bajar de 2:10 por cada 100 metros en piscina. También relata que completó los 3.800 metros de un IRONMAN en una hora y media. Su problema resulta familiar: entrena, acumula largos y no sabe qué cambiar.

Con esos datos no se puede saber si le faltan metros, fuerza, técnica o una combinación de todo ello. Tampoco permiten comparar directamente sus tiempos de piscina y competición. Pero la pregunta sirve para revisar seis consejos que circulan entre triatletas y que, tomados al pie de la letra, pueden dificultar la mejora.

Mito 1: «Si sumo kilómetros, mejoraré»

Sumar kilómetros ayuda a desarrollar resistencia y a tolerar mejor las sesiones largas. Lo que no garantiza es que cada brazada resulte más eficaz. Un nadador puede mejorar su condición física y seguir perdiendo velocidad porque cruza la mano al entrar, eleva demasiado la cabeza o apenas consigue apoyarse en el agua.

La alternativa tampoco consiste en pasar toda la sesión haciendo ejercicios técnicos. Conviene combinar metros a distintas intensidades con un objetivo técnico concreto. Una grabación lateral y otra frontal, preferiblemente también bajo el agua, permiten localizar problemas. A partir de ahí, se elige qué trabajar y se comprueba si cambia el ritmo o el esfuerzo.

Seis mitos de la natación en triatlón que frenan tu progresión en el agua

Mito 2: «Hay que patalear fuerte»

Las piernas sí propulsan. Lo que cambia es cuánto aportan según el nadador y la velocidad. En un estudio con nadadores máster, su contribución aumentó al subir la frecuencia de brazada. En esfuerzos largos interesa encontrar un batido que estabilice el cuerpo sin generar una fatiga desproporcionada para el beneficio obtenido.

Por eso, la consigna de patalear más fuerte puede ser contraproducente. Si los pies se hunden, hay que observar la alineación del cuerpo, la respiración, la rotación y la movilidad de los tobillos antes de exigir más potencia. Un batido pequeño y coordinado puede resultar más útil que aumentar indiscriminadamente la intensidad de las patadas.

Mito 3: «El pantalón de flotación es trampa»

El pantalón de flotación eleva las caderas y las piernas, reduce parte de la resistencia y permite concentrarse en el trabajo de brazos. Puede ser un recurso útil, especialmente para notar cómo cambia el desplazamiento cuando el cuerpo se mantiene más horizontal. El problema aparece si todos los ritmos se registran con esa ayuda.

Para comprobar mejoras conviene repetir algunas series sin material y en condiciones comparables. Además, entrenar con pantalón de flotación no significa poder llevarlo en carrera: el reglamento IRONMAN de 2026 prohíbe expresamente los pantalones de neopreno que aportan flotación cuando no se permite competir con traje. Su uso puede suponer la descalificación.

Seis mitos de la natación en triatlón que frenan tu progresión en el agua

Mito 4: «Mi ritmo de piscina es mi ritmo en carrera»

Nadar a 2:10 cada 100 metros en piscina y completar 3.800 metros a otro ritmo son esfuerzos distintos. Influyen la duración, el descanso entre repeticiones, el impulso de la pared, las corrientes, el oleaje y la orientación. Seguir a otros nadadores también puede reducir el esfuerzo necesario para avanzar.

Un estudio de 2024 con 14 triatletas de élite detectó diferencias en la frecuencia y longitud de brazada entre ambos entornos. Eso impide fijar una penalización universal de segundos por cada 100 metros. Para preparar una competición conviene practicar la orientación y el ritmo en aguas abiertas siempre que sea seguro.

Mito 5: «El neopreno lo arregla todo»

El neopreno mejora la flotación y modifica la posición del cuerpo. Una revisión de 26 estudios encontró aumentos de velocidad de entre el 3,2% y el 12,9% con trajes completos, según la distancia y las condiciones. Su efecto puede ser especialmente apreciable cuando mantener las piernas cerca de la superficie cuesta mucho esfuerzo.

Ahora bien, su uso depende del reglamento y de la temperatura. En pruebas IRONMAN, los grupos de edad pueden competir con neopreno hasta los 24,5 grados, con excepciones específicas para salidas no competitivas. Por eso interesa conocer también el ritmo sin traje: es la referencia útil si el día de la carrera no puedes utilizarlo.

Seis mitos de la natación en triatlón que frenan tu progresión en el agua

Mito 6: «Deslizar más es nadar mejor»

Alargar cada brazada puede ayudar a avanzar más con menos movimientos, pero tiene un límite. Si el nadador mantiene el brazo delante sin iniciar el agarre mientras el otro ya terminó de empujar, aparece una pausa en la propulsión. El cuerpo pierde velocidad y necesita acelerarse de nuevo en la siguiente brazada.

Eso no significa que deslizar sea siempre un error. Los nadadores expertos también introducen pausas a determinadas velocidades. Lo importante es que la coordinación responda al ritmo buscado. Contar las brazadas por largo y observar el tiempo empleado permite comprobar si una frecuencia algo mayor mejora el resultado sin disparar el esfuerzo.

Cómo empezar a mejorar si llevas meses estancado

Antes de cambiar seis cosas a la vez, merece la pena establecer una referencia. Por ejemplo, repetir una misma serie de 200 o 400 metros, sin material de flotación y con descansos iguales, y registrar tiempo, percepción de esfuerzo y número aproximado de brazadas. Así será posible comparar sesiones sin confundir progreso con condiciones distintas.

Después, una grabación revisada por un entrenador puede ayudar a elegir el aspecto con más recorrido: posición, respiración, agarre o coordinación. Se trabaja durante varias semanas y se repite la prueba en circunstancias semejantes. Para salir de un estancamiento, lo importante es averiguar qué limita la velocidad antes de aumentar los metros.

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