La lección que Paula Newby-Fraser dio a Taylor Knibb para ser campeona del mundo
Taylor Knibb había decidido que nunca abandonaría una carrera mientras fuese primera. Esa norma le había servido para alcanzar muchas metas, hasta que en Kona dejó de hacerlo. Un año después, regresó con un consejo de Paula Newby-Fraser que cambiaría su manera de afrontar el Mundial: tenía que cuidarse durante toda la prueba.
La estadounidense lo ha contado en el pódcast Try Talking Sport, presentado por Joanne Murphy. Su explicación permite entender por qué, mientras disputaba el título mundial de IRONMAN, aceptó caminar en los avituallamientos y perder tiempo. También por qué dejó marchar a Solveig Løvseth sin convertir cada segundo cedido en una emergencia.
«Siempre tienes que cuidar de ti misma», recuerda Knibb sobre las palabras de Newby-Fraser. La frase adquiría un significado concreto después de lo sucedido el año anterior. «Dejé de cuidarme porque quería ganar», admite. En su regreso a Hawái, mantener esa atención sobre su estado pasó a formar parte de las decisiones de carrera.
La regla que dejó de servirle
Knibb explica que en la edición anterior había querido detenerse apenas comenzado el maratón. Las sensaciones eran malas desde la natación, pero seguía en cabeza y su propia norma le impedía considerar el abandono. «Solo puedes empezar a tomar la decisión de parar cuando ya no vas primera», se había dicho.
Según relata, el problema llegó cuando intentó competir por la victoria desatendiendo lo que sentía. Su carrera terminó con un golpe de calor. Al revisar aquella experiencia, identifica una reacción que esta vez quiso evitar: interpretar cada dificultad como una exigencia de esforzarse todavía más, incluso cuando necesitaba reducir el ritmo.
La enseñanza de Newby-Fraser planteaba una tarea difícil de resolver mientras se disputa un Mundial. Knibb debía avanzar lo más rápido posible y, al mismo tiempo, atender las señales que podían comprometer su llegada. «Dentro de los límites de la carrera, ¿estás cuidándote para llegar a la meta?», resume la estadounidense.

Caminar mientras se disputa el Mundial
La decisión empezó a tomar forma alrededor del kilómetro 23 del maratón, cuando se dirigía hacia el Energy Lab. Todavía quedaban unos 19 kilómetros y el calor estaba endureciendo la carrera. Knibb comenzó a detenerse más en los avituallamientos. Unos siete kilómetros después, al salir de aquella zona, caminó por primera vez en uno de ellos.
Era una parte del recorrido que conservaba en la memoria por lo sucedido un año antes. Esta vez hizo una comprobación de su estado y encontró una diferencia: seguía consciente de lo que ocurría y podía valorar cómo estaba. Haber superado aquel punto ya suponía, para ella, un avance respecto a su anterior participación.
«Sabía que caminar en un avituallamiento significaba perder mucho tiempo, pero estaba en paz con eso porque necesitaba llegar a la meta», explica. La prioridad tenía consecuencias competitivas que aceptaba. Cuando Løvseth se marchó, Knibb preguntó a su equipo por la distancia que la separaba de Laura Philipp, entonces tercera.
«Ser segunda es mejor que ser tercera», recuerda. Seguía compitiendo por el mejor resultado disponible, incluso cuando la victoria parecía alejarse. «A veces hay una deportista mejor que tú y termina por delante», añade. Su objetivo era completar la mejor carrera posible sin repetir las decisiones que habían acabado con su anterior intento.
El desenlace cambió en el último kilómetro, cuando Knibb recuperó el liderato ante los problemas de Løvseth. Para entonces ya había aceptado un resultado distinto a la victoria. El consejo de Newby-Fraser había acompañado sus decisiones mucho antes de aquel giro: caminar, comprobar cómo estaba y concederse el tiempo que necesitaba para continuar.


