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martes, 3 de noviembre de 2026 instagram youtube facebook x

Del ironman al vertical kilómetro: cómo reinventar tu planificación de temporada cuando metes trail en el calendario

· · 23 min de lectura
Corredor de trail en la cima de una montaña rocosa por encima de las nubes
Foto: Unsplash

Quieres disputar un kilómetro vertical este año y no quieres tirar por la borda seis meses de base en natación y ciclismo. El problema es real: el bloque específico de KV genera un estrés neuromuscular que choca de frente con el volumen de carrera del triatlón, y nadie te dice exactamente cuándo meterlo ni cómo sobrevivirlo sin perder rendimiento. Aquí tienes la periodización dual, semana a semana, para que los dos objetivos se refuercen en lugar de sabotearse.

Índice

Qué es el kilómetro vertical y por qué encaja (y por qué duele) en el calendario de un triatleta

La International Skyrunning Federation (ISF) lo define con precisión: más de 1.000 metros de desnivel positivo en 5 kilómetros o menos, pendiente media del 20–30% y tramos puntuales que llegan al 40–50%. En la práctica, las distancias reales oscilan entre 2,5 y 6 km según el perfil de cada montaña.

Para un triatleta, el formato tiene un atractivo evidente: el esfuerzo es corto, no hay demanda técnica de descenso (no bajas corriendo, sales en cuanto tocas la cima) y la base aeróbica que ya tienes de la natación y el ciclismo es directamente utilizable. El KV es de las pocas modalidades de montaña donde el triatleta llega con ventaja real desde el primer día.

Pero el reverso existe. El pico de intensidad neuromuscular de las series de cuesta y el estrés excéntrico acumulado en los rodajes de montaña chocan directamente con el volumen de carrera del triatlón. Cuádriceps y glúteos sometidos a series al 40% de pendiente tardan más de 72 horas en recuperarse, lo que penaliza la calidad de las sesiones de natación y ciclismo de esa misma semana. Si no gestionas ese conflicto desde el primer día de planificación, el bloque KV no te hace más rápido en el triatlón: llegas cansado al objetivo A.

El modelo de periodización dual: triatlón principal, KV objetivo puntual

Cuándo situar el KV en el calendario anual

La regla es sencilla: el KV va en el primer tercio de la temporada o en la ventana de transición de otoño, siempre alejado al menos 10–12 semanas del objetivo A de triatlón. Esa es la distancia mínima para hacer el bloque específico, recuperar y llegar al triatlón con las adaptaciones integradas y la fatiga resuelta.

Dos ejemplos concretos para situar las fechas:

  • Triatleta con objetivo IRONMAN 70.3 en julio: el KV va en abril. El bloque específico de 10 semanas arranca a principios de febrero. A partir de mayo, tres o cuatro semanas de reaclimatación al volumen de natación y ciclismo antes de entrar en la fase específica de triatlón.
  • Triatleta con objetivo olímpico en junio: el KV va en octubre, en post-temporada. El bloque empieza en agosto, una vez cerrada la temporada de triatlón, y la prueba actúa como objetivo motivador para no perder el hilo competitivo en el período de transición.
Mes Fase de triatlón Ventana KV Observaciones
Enero Base general / volumen — Construir base aeróbica en las tres disciplinas
Febrero Inicio bloque KV ✅ Bloque KV semanas 1–4 Reducir natación al 50%; mantener 2 sesiones de ciclismo
Marzo Bloque KV activo ✅ Bloque KV semanas 5–8 Pico de carga en cuestas; ciclismo en rodillo
Abril Bloque KV + competición ✅ Semanas 9–10 + KV objetivo Reducir volumen semana previa a la carrera
Mayo Transición a triatlón — Reaclimatación: recuperar natación y ciclismo base
Junio Específico triatlón — Series de transición, ladrillos, ritmo de carrera
Julio 🏆 Objetivo A (triatlón) — Reducción de carga las dos semanas previas
Agosto Transición / descanso — Recuperación activa; evaluación de temporada
Septiembre Bloque KV otoño (opcional) ✅ Inicio bloque KV Para atletas con objetivo KV en octubre
Octubre KV otoño ✅ KV objetivo otoño Post-temporada de triatlón; objetivo motivador
Noviembre Transición / regeneración — Trabajo de fuerza general; volumen bajo
Diciembre Base general — Preparar la base para el siguiente ciclo

La ventana de transición entre bloques: cuántas semanas necesitas

Terminar el bloque KV y lanzarte directamente a la fase específica de triatlón es uno de los errores más habituales. Necesitas un mínimo de 3–4 semanas de reaclimatación antes de que el cuerpo vuelva a rendir bien en las tres disciplinas combinadas.

El criterio de carga es concreto: durante esas semanas, el volumen de carrera de montaña baja un 70% respecto al pico del bloque KV mientras se reconstruye progresivamente la base de natación. Las sesiones de ciclismo recuperan protagonismo y la intensidad de carrera se orienta al llano y al ritmo de umbral aeróbico, no a las cuestas. Si mantienes el estímulo de montaña a la vez que recuperas el volumen de piscina, acabas sin hacer ninguna de las dos cosas bien.

Estructura del bloque específico de KV para triatletas: 10 semanas, no desde cero

Punto de partida: el triatleta no es un corredor de trail y eso cambia el plan

Si llegas al bloque KV desde un período de base de triatlón, ya corres 40–60 minutos de forma continua sin despeinarte. Tu sistema cardiovascular no parte de cero; lo que te falta es especificidad de terreno y fuerza de empuje en cuesta. Esa diferencia cambia el diseño del bloque por completo: la base aeróbica ya está, hay que dirigirla hacia la montaña.

Durante las 10 semanas del bloque, la natación baja al 50% del volumen habitual. No a cero; al 50%. Dos sesiones semanales de piscina preservan la movilidad de hombros, la técnica y la base aeróbica sin añadir carga de impacto. El ciclismo se reduce a dos sesiones semanales, una de ellas en rampa o simulando un puerto en el rodillo: el estímulo aeróbico queda intacto, el riesgo de caída desaparece y la fatiga posicional no se suma al estrés de las series de cuesta. Si quieres entender por qué el desnivel y el rodillo son tan complementarios para el triatleta, te recomendamos este análisis sobre desnivel positivo y potencia aeróbica.

Ciclos de carga y asimilación: el modelo 3+1

La estructura es la misma que usan los planes de KV de nivel avanzado: tres semanas de carga progresiva más una semana de asimilación, repetido durante 10–11 semanas (dos ciclos completos más la semana de competición). En las semanas de asimilación el entrenamiento no desaparece; el volumen baja un 30–40% y la intensidad se modera para que el organismo consolide las adaptaciones.

La carga semanal en el bloque se distribuye así: 4 sesiones de carrera o marcha en montaña, 2 sesiones de ciclismo y 1–2 sesiones de fuerza. El rango de horas totales va de 6 a 12 h/semana según el nivel del atleta y la semana del ciclo.

Tipo de semana Sesiones de montaña Ciclismo Fuerza Natación Horas totales
Carga (semanas 1, 2, 3) 4 2 1–2 2 (50% vol. habitual) 8–12 h
Asimilación (semana 4) 2–3 1–2 1 2 (50% vol. habitual) 6–8 h

Los tres pilares del entrenamiento específico de KV dentro del bloque

Pilar 1 — Fuerza muscular. Series de cuestas cortas de 100–300 metros a máxima intensidad, ejercicios de empuje de cadera, zancadas con carga y trabajo de glúteo. Los rodajes de montaña no superan los 12–14 km por sesión: por encima de ese umbral el daño excéntrico tarda más de 72 horas en resolverse y eso revienta la calidad de lo que viene el resto de la semana. Si quieres saber cómo encajar estos kilómetros sin que se coman la natación ni el ciclismo, consulta nuestra guía sobre kilómetros de trail en la semana de triatlón.

Pilar 2 — VO2max. Series de 500 a 3.000 metros en cuesta, con un volumen total por sesión de 6–12 km. Aquí el triatleta llega con ventaja real: la base de VO2max acumulada en la piscina y sobre la bici se transfiere directamente a las series en pendiente. El estímulo es de alta calidad y las adaptaciones aparecen antes que en un corredor de trail que parta de cero en base aeróbica.

Pilar 3 — Metabolismo anaeróbico láctico. Esfuerzos sostenidos en zona 4–5, los que permiten aguantar tramos al 40–50% de pendiente sin que las piernas digan basta. Es el pilar más duro para el triatleta, que no está acostumbrado a este tipo de esfuerzo como lo está un especialista de KV. La tolerancia al lactato se construye con constancia a lo largo del bloque. No hay atajos en las últimas semanas.

Técnica de ascensión que el triatleta tiene que aprender (y que no se enseña en triatlón)

El triatleta tiende a forzar la carrera en pendiente por inercia competitiva. Es un error. En pendientes superiores al 20–25%, caminar de forma erguida y rítmica es igual de rápido que intentar correr y gasta bastante menos. Saber cuándo hacer la transición entre correr y caminar es una habilidad técnica que hay que entrenar, no algo que se decide en carrera por instinto.

La postura correcta en ascenso: manos apoyadas en los muslos para descargar gemelos y cuádriceps, tronco ligeramente inclinado hacia adelante y zancada corta y frecuente. Alargar la zancada en cuesta no genera más velocidad; solo genera más fatiga. Esta mecánica no tiene nada que ver con la carrera llana del triatlón, y hacerla automática lleva varias semanas de práctica en montaña. En nuestro artículo sobre trail running para triatletas encontrarás más contexto sobre la adaptación biomecánica a la montaña.

Sobre los bastones: están permitidos en la mayoría de KV no regulados por ISF y reducen la carga sobre el tren inferior en ascenso. Para un triatleta que nunca los ha usado, son una variable técnica que necesita al menos 4–6 semanas de práctica antes de la carrera. Usarlos mal el día de la prueba es más lento que no usarlos. Si los incluyes, empieza a practicar desde las primeras semanas del bloque, no en el tapering. Y si tienes dudas sobre las diferencias biomecánicas entre correr en montaña y en llano, échale un ojo a nuestro artículo sobre prevención de lesiones al incorporar el trail desde el triatlón.

Gestión de la fatiga cruzada: el problema real del atleta híbrido

Cómo se acumula la fatiga entre modalidades durante el bloque KV

El estrés excéntrico de las series de cuesta no se queda en las piernas. Afecta directamente a la calidad de la patada en natación y a la cadencia en ciclismo. Con cuádriceps y glúteos fatigados, el patrón de reclutamiento muscular cambia en las otras disciplinas: la patada de natación pierde eficiencia, el pedaleo pierde fluidez y la economía de carrera llana se deteriora. Es la consecuencia fisiológica de llevar las piernas al límite en una disciplina y luego pedirles que funcionen con normalidad en otras dos.

Las señales de alarma que hay que vigilar durante el bloque son concretas:

  • Bajada sostenida de vatios en el umbral de ciclismo durante dos sesiones consecutivas.
  • Sensación de piernas bloqueadas en el primer kilómetro de carrera de ladrillo.
  • Aumento significativo de la frecuencia cardíaca de reposo matutina respecto a tu valor habitual.

Cualquiera de estas señales aislada puede ser ruido. Dos o tres a la vez, o cualquiera de ellas durante dos días seguidos, indican que hay que reducir carga antes de que los datos objetivos empeoren.

Herramientas prácticas para gestionar esa fatiga sin tirar el bloque

La secuencia de sesiones dentro de la semana importa tanto como el volumen total. La regla más importante: nunca series de cuesta el día anterior a la sesión de ciclismo de calidad. El orden que mejor funciona para el triatleta en bloque KV es: natación (abre la semana, bajo impacto, activa sin generar estrés excéntrico) → fuerza o series KV → ciclismo extensivo → descanso o movilidad.

El control de la carga subjetiva (RPE) funciona como primer filtro antes de que los datos objetivos fallen. Si dos días seguidos el RPE supera 8 sobre 10 en sesiones que deberían estar en 6–7, hay que reducir. No esperes a ver la caída en vatios o el aumento de pulsaciones en reposo: el RPE avisa antes.

El rodillo es tu mejor recurso durante las semanas de mayor carga de montaña. Sustituye el ciclismo en calle sin añadir riesgo de caída, sin fatiga posicional por el tráfico y manteniendo el estímulo aeróbico controlado. Una sesión de 45–60 minutos en rampa o con intervalos moderados mantiene la base de ciclismo sin robar recuperación al bloque de montaña. Si quieres planificar el ciclismo de forma inteligente durante este período, nuestra sección de entrenamientos tiene recursos específicos para gestionar la carga entre disciplinas.

Adaptaciones al volumen de carrera en montaña sin comprometer el rendimiento en triatlón

El techo de kilómetros que el triatleta puede asumir en el bloque KV

Los rodajes de montaña tienen un techo claro: 12–14 km por sesión. Por encima de ese umbral el daño muscular excéntrico se dispara, la recuperación supera las 72 horas y eso bloquea la calidad de las sesiones de natación y ciclismo de esa misma semana. Es un límite funcional, no una postura conservadora.

El volumen total de carrera en montaña durante las semanas de carga se sitúa entre 25 y 40 km semanales para un triatleta de nivel medio-alto. Intentar acumular los volúmenes de un corredor de trail puro no tiene ningún sentido aquí: el resto del volumen ya está cubierto por la natación y el ciclismo, y superar ese techo solo añade riesgo de lesión y fatiga residual que no se puede absorber.

Cómo mantener la economía de carrera llana mientras entrenas para el KV

El trabajo de cuestas desarrolla fuerza específica y VO2max, pero no mantiene la mecánica de carrera horizontal que necesitas en el segmento de carrera del triatlón. Las series de 100–300 metros en pendiente y los rodajes de montaña no sustituyen la zancada en llano; son complementarias.

La solución es directa: incluir al menos una sesión semanal de carrera en llano o con desnivel mínimo, a ritmo de umbral aeróbico. No necesita ser larga —30–45 minutos son suficientes en semanas de carga alta— pero debe estar presente en todas las semanas del bloque, incluidas las de asimilación. Si la eliminas durante 10 semanas y luego intentas volver directamente al ritmo de carrera del triatlón, el cuerpo tarda varias semanas más en recuperar la economía horizontal. Para saber cómo manejar la carrera en zona 2 en montaña sin perder esa base, tenemos una guía específica sobre trail en zona 2.

La semana tipo del triatleta en el bloque KV: ejemplo real con distribución de cargas

Esta es la distribución de una semana de carga media (semanas 5–6 del bloque), cuando el organismo ya ha asimilado las primeras adaptaciones y puede tolerar el volumen más exigente del ciclo:

Día Sesión principal Modalidad Duración Zona / Intensidad Observación
Lunes Natación técnica + series cortas Natación 45–60 min Zona 1–2 / Zona 3 en series Apertura de semana; sin impacto, activa sin generar estrés excéntrico
Martes Fuerza general + movilidad Fuerza / Gimnasio 50–60 min Técnica; no al fallo Zancadas, empuje de cadera, trabajo de glúteo; no al fallo muscular
Miércoles Series KV en cuesta (500–2.000 m) Carrera montaña 75–90 min Zona 4–5 El cuerpo ya absorbió el lunes y martes; máxima calidad en el estímulo KV
Jueves Ciclismo rodillo (rampas progresivas) Ciclismo (rodillo) 60–75 min Zona 2–3 / picos Z4 Estímulo aeróbico sin impacto; no el día antes del ciclismo largo
Viernes Natación + rodaje llano suave Natación + Running llano 40 min + 35 min Zona 1–2 Mantener mecánica de carrera horizontal; natación de activación
Sábado Rodaje largo de montaña (técnica + paso) Carrera / marcha montaña 90–120 min Zona 2–3 (desnivel acumulado) Máx. 12–14 km; trabajar la técnica de marcha rápida en tramos al 25–30%
Domingo Descanso activo o movilidad Movilidad / recuperación 30 min Zona 1 Foam roller, estiramientos, hidroterapia; cierra el bloque de carga antes de la semana siguiente

Cada día tiene su sitio por un motivo concreto. La natación abre la semana porque mete estímulo aeróbico sin dañar músculo. Las series KV van el miércoles porque el martes de fuerza prepara el sistema nervioso y al tercer día ya hay dos jornadas de base sin fatiga excéntrica acumulada. El rodillo va el jueves: así no pisamos la calidad del miércoles ni cargamos demasiado antes del sábado largo. Y el domingo en blanco cierra el ciclo para que el lunes siguiente el organismo arranque en condiciones.

Carreras de KV en España para encajar en el calendario del triatleta: cuándo y cuáles

El criterio de selección no es el prestigio de la carrera; es el encaje en el calendario. Una prueba de KV solo tiene sentido dentro de esta planificación si cumple tres condiciones: formato ISF o asimilado (+1.000 m D+ en 5 km o menos), ventana de marzo-abril o de octubre, y un mínimo de 8 semanas de separación respecto al objetivo A de triatlón y de 2 semanas tras cualquier carrera de triatlón exigente.

España tiene un circuito de KV bastante consolidado, con pruebas repartidas en primavera y otoño. Eso da margen real para elegir sin forzar el encaje con la temporada de triatlón, algo que no ocurre en otros países donde el calendario de montaña está mucho más concentrado.

Para el triatleta, la elección tiene que ser pragmática: mejor una carrera accesible logísticamente y con buena organización que la más mediática o la más técnica. El objetivo dentro de tu temporada no es el podio en el KV ni el récord de ascenso; es el estímulo de fuerza y VO2max que luego se transfiere al triatlón. Una prueba que obliga a viajar mucho o que tiene un perfil de descenso exigente añade variables innecesarias. Si tienes dudas sobre cómo elegir tu objetivo de larga distancia con la misma lógica de encaje, el artículo sobre cómo elegir tu IRONMAN aplica exactamente los mismos criterios de periodización.

Qué te llevas del KV de vuelta al triatlón: transferencias reales de rendimiento

Si el bloque está bien hecho, las transferencias al triatlón son concretas y medibles:

  • Mayor potencia en rampas y puertos: el trabajo de fuerza específica de glúteo y cuádriceps en las series de cuesta se traduce en más vatios disponibles en los segmentos con desnivel del ciclismo. Es la transferencia más inmediata y la más visible en los datos.
  • Mejora del VO2max funcional: las series de 500–3.000 metros en cuesta a máxima intensidad son uno de los estímulos de VO2max más eficientes que existen. El techo aeróbico sube y la economía de esfuerzo a ritmos submáximos mejora, dos cosas que se notan directamente en la fracción de carrera del triatlón.
  • Tolerancia al lactato mejorada: los esfuerzos anaeróbicos del KV elevan la tolerancia que después se nota en los cambios de ritmo durante el segmento de carrera a pie. Los triatletas que pasan por un bloque KV bien estructurado aguantan mejor los picos de intensidad sin hundirse.

La advertencia honesta: todo esto solo ocurre si el bloque KV está bien integrado en el calendario. Si lo haces sobre fatiga de triatlón acumulada, si la prueba cae demasiado cerca del objetivo A o si no respetas la ventana de reaclimatación posterior, el balance es negativo. La periodización dual funciona cuando se planifica antes de empezar la temporada, con la cabeza fría, no cuando se improvisa. Si quieres trabajar esta planificación con apoyo profesional, en nuestro servicio de entrenamiento personalizado diseñamos el calendario anual completo integrando todos los objetivos, incluido el KV dentro de la temporada de triatlón.

Conclusiones clave

  • El KV encaja en la temporada del triatleta en el primer tercio del año (marzo–abril) o en la ventana de otoño (octubre), siempre 10–12 semanas alejado del objetivo A de triatlón.
  • El bloque específico de KV dura 10 semanas con el modelo 3+1 (tres semanas de carga, una de asimilación); no parte de cero en cardio porque la base de triatlón ya está construida.
  • Durante el bloque, la natación se reduce al 50% del volumen habitual y el ciclismo se mantiene en dos sesiones semanales, preferiblemente en rodillo.
  • Los rodajes de montaña tienen un techo funcional de 12–14 km por sesión; pasarlo dispara el daño excéntrico y bloquea la calidad del resto de sesiones de la semana.
  • El volumen total de carrera en montaña se sitúa entre 25 y 40 km semanales en semanas de carga; intentar igualar el volumen de un corredor de trail puro no tiene ningún sentido aquí.
  • La secuencia óptima de sesiones en la semana es: natación → fuerza o series KV → ciclismo extensivo → descanso. Nunca series de cuesta el día anterior al ciclismo de calidad.
  • En pendientes superiores al 20–25%, caminar erguido y rítmico es igual de rápido que correr y consume menos energía; hay que practicar esa transición desde el inicio del bloque, no improvisar el día de carrera.
  • Si usas bastones, necesitas al menos 4–6 semanas de práctica antes de la carrera para que sean una ventaja y no un lastre técnico.
  • Las transferencias al triatlón son reales: más potencia en rampas, mejora del VO2max funcional y mayor tolerancia al lactato en los cambios de ritmo de la carrera a pie.
  • La ventana de transición post-KV es obligatoria: 3–4 semanas de reaclimatación antes de entrar en la fase específica de triatlón.
  • Un bloque KV hecho sobre fatiga acumulada de triatlón o demasiado cerca del objetivo A sale caro. La periodización dual funciona cuando se planifica antes de empezar la temporada.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente un kilómetro vertical (KV)?

Un kilómetro vertical es una modalidad de carrera de montaña definida por la International Skyrunning Federation (ISF) como una prueba con más de 1.000 metros de desnivel positivo en 5 kilómetros o menos, pendiente media del 20–30% y tramos puntuales que alcanzan el 40–50%. Las distancias reales oscilan entre 2,5 y 6 km según el perfil de cada montaña.

¿Cuándo es el mejor momento para incluir un KV en la temporada de triatlón?

El KV va en el primer tercio de la temporada (marzo–abril en España) o en la ventana de transición de otoño (octubre), siempre al menos 10–12 semanas por delante del objetivo A de triatlón. Así el bloque específico tiene espacio real, la recuperación llega completa y el triatlón se afronta con las adaptaciones integradas y sin lastre de fatiga.

¿Cuántas semanas dura el bloque específico de KV para un triatleta?

El bloque específico dura 10–11 semanas, estructurado en ciclos de 3+1: tres semanas de carga progresiva seguidas de una semana de asimilación, repetido dos veces, más la semana de competición. El volumen semanal oscila entre 6 y 12 horas según el nivel del atleta.

¿Tengo que dejar la natación y el ciclismo durante el bloque KV?

No. La natación se reduce al 50% del volumen habitual (2 sesiones semanales) y el ciclismo se mantiene en 2 sesiones, preferiblemente en rodillo. Con eso se preserva la base aeróbica en las tres disciplinas sin añadir carga de impacto ni comprometer la recuperación de las sesiones de montaña.

¿Cuántos kilómetros de montaña puedo hacer por semana sin perjudicar el triatlón?

El techo funcional es de 12–14 km por sesión y 25–40 km semanales en semanas de carga para un triatleta de nivel medio-alto. Pasar de ahí dispara el daño muscular excéntrico y alarga la recuperación por encima de 72 horas, lo que bloquea la calidad de las sesiones de natación y ciclismo de esa misma semana.

¿Es necesario usar bastones en un kilómetro vertical?

Los bastones están permitidos en la mayoría de KV no regulados por ISF y reducen la carga sobre el tren inferior en ascenso. Ahora bien, si nunca los has usado, necesitas al menos 4–6 semanas de práctica antes de la carrera. Usarlos sin técnica el día de la prueba es más lento que no usarlos.

¿Cuándo debo caminar y cuándo correr en un KV?

Por encima del 20–25% de pendiente, caminar erguido y rítmico es igual de rápido que intentar correr y gasta bastante menos. La postura correcta: manos apoyadas en los muslos, tronco ligeramente inclinado hacia delante, zancada corta y frecuente. Se entrena. No se improvisa el día de carrera.

¿Qué señales me indican que tengo demasiada fatiga cruzada durante el bloque KV?

Tres señales que no conviene ignorar: bajada sostenida de vatios en el umbral de ciclismo durante dos sesiones consecutivas, piernas bloqueadas en el primer kilómetro de carrera de ladrillo, y frecuencia cardíaca de reposo matutina claramente por encima de tu valor habitual.

¿Cuántas semanas de transición necesito entre el bloque KV y la fase específica de triatlón?

Un mínimo de 3–4 semanas. Durante ese período, el volumen de carrera de montaña baja un 70% respecto al pico del bloque mientras se reconstruye progresivamente la base de natación y el ciclismo recupera protagonismo. Saltarse esta ventana es uno de los errores más habituales.

¿Qué mejoras reales transfiere el bloque KV al rendimiento en triatlón?

Las transferencias concretas son tres: mayor potencia de empuje en rampas y puertos en ciclismo (resultado del trabajo de fuerza específica de glúteo y cuádriceps), mejora del VO2max funcional (las series de 500–3.000 m en cuesta son un estímulo de alta calidad) y mayor tolerancia al lactato, algo que se nota con claridad en los cambios de ritmo durante el segmento de carrera a pie del triatlón.

¿Cómo elijo la carrera de KV adecuada para encajar en mi temporada de triatlón?

El prestigio de la carrera importa menos que el encaje en tu calendario. Busca formato ISF o asimilado (+1.000 m D+ en ≤5 km), ventana de marzo-abril u octubre, mínimo 8 semanas antes del objetivo A de triatlón y 2 semanas de distancia respecto a cualquier triatlón exigente previo. Una prueba accesible logísticamente y con perfil limpio de ascenso gana, casi siempre, a la más mediática.

Diego Rodríguez
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