Test de Rockport: cuando no quieres hacer el test de Cooper
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Test de Rockport: cuando no quieres hacer el test de Cooper

Conocer la capacidad física individual es lo idóneo para comenzar a planificar tus sesiones de entrenamiento. Esa programación tiene que estar determinada según los objetivos que desees conseguir, ya que no es lo mismo preparar una carrera popular que un triatlón, por ejemplo.

Una de las formas más extendidas entre deportistas y profesionales es el test de Cooper. Seguramente, esta prueba te será familiar debido a que en verano, los equipos profesiones del deporte que sea, incluyen esta medición en la preparación del año.

A pesar de la fama del test de Cooper existe otra prueba igual de útil para conocer el estado físico de una persona, sin emplear tanto esfuerzo. El test de Rockport sirve como parámetro para saber cómo te encuentras.

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¿En qué consiste el test de Rockport?

El objetivo de esta prueba es medir el desarrollo del VO2máx del deportista. Esta prueba es perfecta, sobre todo, para personas que han estado inmersos en un período de inactividad prolongado, como puede ser una lesión grave. Es una ayuda para aquellos apasionados del senderismo y el trekking.

¿Por qué se ha mencionado que es una prueba que requiere menor esfuerzo que el test de Cooper? Esta menor dificultad se debe a que no hace falta correr. El test de Rockport consiste en caminar durante una milla (1.609 metros) tan rápido como puedas.

Para poder efectuar el test tendrás que elegir una jornada en la que no sople el viento, debido a que la ayuda del aire puede falsear los resultados. Antes de ponerte a andar tendrás que registrar tu peso en kilogramos.

Una vez te encuentres en la pista de atletismo cronometra cuanto tardas en dar cuatro vueltas a la pista de atletismo, lo que se traduce en 1.609 metros. En el momento de llegada a la meta mira tu pulsómetro para comprobar el dato de pulsaciones por minuto. Al conocer los datos, determina el VO2máx con la calculadora.

Para poder conocer este dato tendrás que emplear la siguiente fórmula: 132,7 - (0,17 x Peso Corporal) - (0,39 x Edad) + (6,31 x Sexo, por 0 si es mujer o por 1 si es hombre) - (3,27 x Tiempo empleado en minutos) - (0,156 x Frecuencia Cardiaca, pulsaciones por minuto registradas).

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Zonas de entrenamiento según los resultados

  • Aeróbico suave: Entrenamiento realizado al 60-75% de nuestra frecuencia cardíaca máxima, o lo que es lo mismo, a menos del 60% del VO2max.
  • Aeróbico moderado: La sesión ha estado entre el 75-84% frecuencia cardíaca máxima, o entre el 60-72% del VO2max.
  • Aeróbico intenso: Ejercicio realizado entre el 82-89% de la frecuencia cardíaca máxima, o entre el 70-82% Vo2max.
  • Umbral anaeróbico: Ejercicio realizado entre el 88-93% frecuencia cardíaca máxima, o 80-85 VO2max.
  • Aeróbico máximo: Ejercicio realizado al 92-100% frecuencia cardíaca máxima, o 85-100% VO2max.

Estas categorías se dividen según la frecuencia cardíaca o el VO2max. El pulsómetro (o cualquier dispositivo que contenga un medidor de pulsaciones) se convertirá en una herramienta imprescindible.

El entrenamiento no es sinónimo de darlo todo al 100% y no dejarse ningún esfuerzo guardado en el bolsillo. Por motivos de salud, para no desgastar nuestro corazón, se debe combinar ritmos altos, moderados y bajos. Conocer la capacidad cardiovascular, gracias a pruebas como el test de Rockport, será de gran utilidad para regular los entrenamientos y poder ser más eficaz en el día a día.

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