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12 de septiembre de 2026

Actualidad

Por qué el dato de 101 de VO2Max de Kristian Blummenfelt no es real

La imagen se ha movido rápido por redes: Kristian Blummenfelt, un pantallazo de un analizador de gases mostrando un valor de 101,1 ml/kg/min y la asociación inmediata con un VO2Max fuera de cualquier referencia conocida.

A partir de ahí, la maquinaria comunicativa a máximo rendimiento: «Kristian Blummfelt tiene el mayor VO2Max de la historia» ha sido el titular más extendido.

El problema es que ese número no representa un consumo máximo real, y ni siquiera el propio deportista ha afirmado que lo sea. El dato existe, pero su interpretación es incorrecta.

Para entender por qué, hay que explicar qué se estaba midiendo en ese momento, cómo funcionan estos dispositivos y qué condiciones deben cumplirse para poder hablar de un VO2Max real y validado.

Por qué ese 101 no puede ser un VO2Max real

En el pantallazo no se está viendo un consumo máximo de oxígeno validado, sino un valor puntual de oxígeno relativo al peso corporal durante una medición en curso, probablemente dentro de una prueba incremental o un trabajo a alta intensidad.

Un analizador de gases muestra muchas variables a la vez: volumen de oxígeno, volumen de dióxido de carbono, equivalentes ventilatorios y otros parámetros que sirven para interpretar el esfuerzo.

Cuando una persona alcanza realmente su VO2Max, hay un criterio fisiológico claro: el volumen de dióxido de carbono expulsado debe ser mayor que el volumen de oxígeno consumido. Esto indica que el metabolismo ha llegado a su límite aeróbico.

En ese registro concreto, esa relación no se da, lo que ya descarta que se esté mostrando un consumo máximo real.

Además, la mayoría de analizadores actuales funcionan con sistemas de medición respiración a respiración, conocidos como breath by breath. Esto significa que cada inhalación y exhalación se analiza de forma independiente.

En este tipo de sistemas es habitual que aparezcan picos puntuales fuera de rango en una respiración concreta, tanto de oxígeno como de dióxido de carbono. Esos valores aislados no representan el resultado del test y, de hecho, se eliminan después cuando se limpia la señal para analizar umbrales, VO2Max o economía.

La imagen compartida corresponde precisamente a uno de esos picos aislados. No es un valor consolidado ni un resultado final del test.

Su publicación tiene un evidente componente comunicativo, más aún teniendo en cuenta que el dispositivo utilizado pertenece a una empresa que comercializa analizadores de gases. El impacto visual existe, pero fisiológicamente no refleja un VO2Max real.

Qué datos importan de verdad y cómo se mide bien el VO2Max

Incluso aunque ese 101 fuera real, seguiría sin ser el dato más relevante para explicar el rendimiento en larga distancia.

El VO2Max es un factor limitante, marca un techo fisiológico, pero no determina por sí solo cómo rinde un deportista. Esto se ha demostrado en maratonianos de élite y ocurre exactamente lo mismo en el triatlón de larga distancia.

En pruebas largas, lo que realmente marca la diferencia es la eficiencia energética. Cuánto oxígeno necesita un deportista para desplazarse a una velocidad concreta, cuánta energía convierte en movimiento útil y cuánta se pierde en forma de calor.

En carrera se habla de economía, y en ciclismo de eficiencia gruesa, que en personas normales ronda el 20 %, mientras que en atletas excepcionales puede acercarse al 30 %. Esos son los datos que explican por qué alguien puede sostener ritmos altos durante horas.

Medir con precisión absoluta el VO2Max tampoco es tan sencillo como mostrar un número en pantalla. El método considerado gold standard es el saco de Douglas, que recoge todo el aire inspirado y espirado para analizarlo de forma directa y controlada. Es un procedimiento complejo, poco práctico para el día a día, pero el más preciso que existe.

Los analizadores modernos son herramientas excelentes para el trabajo cotidiano, permiten muchas mediciones y facilitan el seguimiento del entrenamiento, pero presentan márgenes de error que pueden rondar el 5 % y, además, no son comparables entre marcas.

El mismo deportista puede obtener valores distintos según el dispositivo utilizado, algo bien conocido por cualquier laboratorio o profesional que lleve años trabajando con ellos.

Por eso, el dato de 101 no es real como VO2Max, no pretende serlo y tampoco es el parámetro que mejor explica el rendimiento en larga distancia. Entender esto es clave para informar, no para alimentar cifras espectaculares sin contexto.

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