Así usa Lionel Sanders ChatGPT para entrenar
Lionel Sanders ha encontrado un nuevo compañero de entrenamientos. Y no es humano. En pleno proceso de recuperación de una fractura de sacro, el triatleta canadiense ha confiado en ChatGPT para tomar decisiones sobre sus sesiones diarias, estructurar la vuelta a la carrera a pie y, de paso, aprender aún más sobre su propio cuerpo.
Lejos de ser una anécdota puntual, Sanders ha llegado a afirmar en su canal que durante dos meses completos ha sido «entrenado íntegramente por inteligencia artificial».
Podría parecer una provocación, pero detrás hay mucho más: hay criterio, curiosidad y un enfoque metodológico que demuestra por qué sigue siendo uno de los atletas más analíticos del circuito.
ChatGPT como “segundo entrenador”
Volviendo de su fractura por estrés en el sacro, Lionel se encontró ante la necesidad de decidir cuánto, cómo y cuándo empezar a sumar sesiones de carrera. ¿Volver al umbral dos veces por semana era demasiado? ¿Hacía falta mantener la intensidad en bici aunque la carrera fuese todavía limitada? ¿Podía empujar sin miedo o debía seguir siendo prudente?
En lugar de tirar de WhatsApp o de llamar a su entrenador, fue directo a la IA. «Lo que hago es preguntarle directamente: ya he hecho una sesión de LT2 esta semana, ¿qué opinas de meter una segunda? ¿Demasiado pronto? ¿Mejor aeróbico alto?». La respuesta llegó en cinco minutos y con una estructura clara: calentamiento, bloque principal, opciones si se sentía bien y un “solo si estás al 100 % sin dolor”.
Lo curioso es que, al leerlo, su reacción fue inmediata: «Eso es exactamente lo que yo mismo habría hecho. O incluso un poco más conservador». La gracia no está en que le diga algo inesperado, sino en que le ayuda a validar su propio criterio. «No lo necesito, pero me gusta tener esa segunda opinión. Me resulta estimulante».

Más allá de planificar sesiones, Sanders utiliza ChatGPT para estimar calorías quemadas en los entrenamientos, analizar sus propios datos de lactato o simplemente volcar sensaciones tras un rodaje duro.
Y lo hace en lenguaje natural, hablándole como si estuviese contando el día a un compañero. «Voy camino a casa, le cuento lo que he hecho, las sensaciones, el dolor o la ausencia de él, y me da una estimación del gasto energético basada en METs y con ajustes por temperatura, intensidad y volumen total».
Ese dato, ya limpio, lo introduce manualmente en su registro de MyFitnessPal, que a su vez se sincroniza con TrainingPeaks. Una integración casi automática, que se apoya en ChatGPT como si fuese un ayudante invisible más.
Herramienta útil, pero nunca sustituto del entrenador
Pero que nadie se confunda: Sanders no está abanderando el fin de los entrenadores. Más bien todo lo contrario. Para él, la inteligencia artificial tiene claras limitaciones cuando se trata de interpretar lo ambiguo, lo emocional o lo matizado. «El entrenamiento es profundamente humano. No va a ser sustituido por un modelo de lenguaje. No ahora. Ni pronto».
Su experiencia le permite comparar. Lleva años compartiendo entrenamientos con algunos de los mejores atletas del planeta y observando cosas que no están escritas en ningún libro. «He visto a Kristian hacer 255 km en bici a 0,5 mmol de lactato, bajarse y ponerse a hacer flexiones diciendo que estaba bien. Eso no lo puede procesar ninguna IA».
Para Lionel, ChatGPT es como un medidor de lactato: valioso si sabes interpretarlo, peligroso si lo usas sin criterio. «Si no tienes experiencia, si no sabes cómo usar los datos, te puede llevar a errores. Igual que un medidor de lactato puede hacerte entrenar demasiado fuerte, ChatGPT puede darte una respuesta errónea si no sabes cómo preguntarle».
Ese es, precisamente, uno de los puntos clave que repite varias veces: el contexto es todo. Cuanto más específico es al plantear una duda, mejor es la respuesta. Si el prompt es vago, general o mal formulado, el resultado puede ser irrelevante o incluso contraproducente.

Lo dice alguien que ha tenido que gestionar su recuperación casi en solitario. «Esta vez no tuve diagnóstico hasta muy tarde. Tuve que tirar de ChatGPT para entender en qué fase del proceso estaba, cuándo podía empezar a correr otra vez, cómo interpretar el dolor en los virajes de piscina. Fue extremadamente conservador, eso sí, pero muy útil para alguien que no hace esto de forma profesional».
¿Ha sido clave en su proceso de recuperación? Él mismo lo admite: sí, pero sin perder de vista la brújula interior. «La intuición es clave. Si una herramienta interfiere en ella, mejor no usarla. Pero si la complementa, si te ayuda a aprender, si te permite cuestionarte o reafirmarte, entonces es valiosa».
Y como remate, entre risas, una escena que resume todo: tras una semana de 20 horas de entrenamiento, le preguntó si podía comerse un helado de Dairy Queen. La IA, esta vez, dijo que sí.